Compartimos con todos ustedes una entrevista escrita realizada el pasado mes de junio de 2016 por el equipo del proyecto ARQ-MOD-PY a la arquitecta Ida De Los Ríos, actual Profesora Emérita de la FADA UNA.

La entrevista tiene cuatro partes: datos personales, formación académica, experiencia profesional y experiencia académica como docente de la FADA. La mayor parte de las preguntas abordan la segunda parte, en donde la arquitecta De Los Rios comparte interesantísimos detalles sobre las circunstancias de la formación de los estudiantes de arquitectura a finales de la década de los sesenta e inicio de los setenta.

Algunos de los puntos más interesantes son por ejemplo la influencia que tenían en la enseñanza en la facultad de arquitectura los profesores que habían estudiado en el extranjero, cuales fueron algunos de los textos de referencia y las revistas de arquitectura que más circulaban.

También hace mención de la metodología de trabajo de los estudiantes en el desarrollo de sus proyectos durante la carrera, la manera de representación visual mediante perspectivas realizadas a mano y por ultimo una breve descripción de su vida profesional, puntualizando las características principales de su trabajo como perspectivita y también como arquitecta en su estudio propio junto con el arquitecto Publio Fernández.

El objetivo de este tipo de entrevistas es reconstruir el panorama de la arquitectura de Paraguay durante las décadas de los sesenta y setenta, con la idea de entender las circunstancias en que se desarrollaron algunas obras que son interés del proyecto de investigación ARQ-MOD-PY. El testimonio de la arquitecta De Los Ríos es utilísimo para este fin, y por eso queremos agradecer su predisposición accediendo a responder las preguntas y permitiéndonos compartir públicamente el documento en el blog.

Julio Diarte

Kansas City-Missouri, 10 de Julio de 2017.

 

Fecha de la entrevista: 6 de junio de 2016

Método de entrevista: Preguntas escritas y respuestas enviadas por correo electrónico.

Entrevistador (E)

Ida De Los Ríos (R)

Sobre sus datos personales.

E – ¿Cuándo nació y dónde?

R –  El 23 de febrero de 1949 en Asunción.

E – ¿Dónde vivía?, descríbanos brevemente como era la ciudad en su juventud.

R – Durante toda mi infancia, adolescencia, y parte de mi juventud en el centro de Asunción. Frente a la Plaza Uruguaya hasta 1960- Sobre 15 de Agosto y Haedo hasta 1962- Sobre Eligio Ayala y Tacuarí hasta 1968. Desde 1969 hasta 1976 en el barrio Ciudad Nueva. Siempre en casas alquiladas. Desde allí caminaba de ida y de vuelta hasta el edificio de España y Perú donde estuvo la facultad de Arquitectura.

La Asunción de mi juventud, era la de casas céntricas con patio, zaguanes y balcones, raudales caudalosos y suburbios de chalecitos con jardines frontales. Un centro comercial que se podía recorrer en tranvía, con grandes salas de cine, un teatro, y bares con sillas en la vereda. Barrios cuya identidad se marcaba por las actividades de las parroquias, algún club social o deportivo, almacenes en lugar de supermercados, y cines de Barrio que han desaparecido.

E – ¿Por qué decidió estudiar arquitectura?

R – Elegí arquitectura porque es una disciplina que incorpora el conocimiento racional a una fuerte sensibilidad hacia lo artístico y lo social. Es muy abarcante. Creo haber tenido condiciones para ello. Pero también me gustaban otras disciplinas. Visité la ciudad de Resistencia y conocí “El fogón de los arrieros” Ese fue el punto de inflexión. Ese día decidí estudiar Arquitectura.

E- ¿Se ejercitaba usted en algún otro ambiente del arte como la pintura, escultura, dibujo o música?, ¿En la facultad tenían relación con personas vinculadas al arte?

R – Estudié pintura con Jaime Bestard entre los 9 y 11 años. El me enseñó la técnica de la acuarela. Mi madre era restauradora y pintaba al óleo- Mi padre actor y director de teatro, mi hermana actriz. Mi casa estaba siempre llena de artistas. En la facultad no tuve contacto con gente dedicada al arte.

E – ¿En qué año ingreso a la facultad de arquitectura?

R – En 1967.

E – ¿Dónde daban las clases?

R – En la casa antigua, muy inspiradora, y en dos horribles galpones construidos en los espacios laterales. A veces en el patio, bajo los arboles

E – ¿Cuántos compañeros comenzaron?

R – Alrededor de 100 en primer curso. Unos treinta y cinco al final de la carrera.

E – ¿Quiénes eran sus profesores?, ¿alguno de ellos era muy influyente?, ¿Qué caracterizaba a cada uno?

R – Recuerdo especialmente al arquitecto Miguel Ángel Alfaro profesor de Dibujo l, y a Francisco Canese en Proyecto. Curse los 6 años de carrera en el taller B. No recuerdo otros profesores que me hubieran motivado especialmente, salvo el doctor Granada en sociología. El arquitecto Canese era un docente que insistía en la aptitud como una cuestión indispensable para la carrera permitiendo que el alumno desarrollara sus ideas bajo un estricto control del “como se hace “. Había que proyectar con un manejo de la realidad constructiva y las posibilidades materiales que el medio ofrecía.

E – ¿Cuáles eran los textos de referencia que daban sus profesores?

R – El Neufert, era una biblia para todo. El Bassegoda para Construcciones, y en Historia: “Civilizaciones de Occidente”, de Mc Nall Burns Historia de la arquitectura moderna” de Bruno Zevi, “Espacio, Tiempo y Arquitectura” de S.Gideon. “La ciudad en la historia ” de Lewis Mumford, “Historia de la Arquitectura moderna” de Benévolo. Esquema de la Arquitectura europea ” de N. Pevsner “la esencia del estilo gótico” de Worringer.

En teoría, “Alcances de la Arquitectura integral,” de Gropius,” Saber ver la arquitectura” de Zevi. “Teoría de la arquitectura de Tedeschi” “Experiencia de la Arquitectura” de Ernesto Rogers  No recuerdo otros.

E – ¿Llegaban revistas de arquitectura a la facultad?, ¿Cuáles eran esas revistas?, ¿Qué era lo que más miraban de ellas?

R – Había un vendedor de libros y revistas -Varela- y suscripciones que se hacían a través de Selecciones y Ediciones Técnicas- Las revistas más importantes eran Progressive Arquitecture, Arquitectural Record, Architecture d`Aujourdoui” (francesa)  J.A ( arquitectura japonesa. Pero eran muy caras, todas en inglés o francés. Tímidamente fueron apareciendo “Nueva Arquitectura”, y más adelante” SUMMA” que fue la revista estrella en los 70 y 80, por el contenido de altísimo nivel teórico y la excelencia de los proyectos que mostraba. Esta es la revista que tuvo más influencia en la generación de los arquitectos egresados que luego ejercieron la docencia, como Jorge Patiño, Pablo Ruggero, y Publio Fernández entre otros.

E – ¿Cómo eran normalmente las jornadas en la facultad?

R – Primero y segundo curso, clase todo el día. Proyecto 3 veces por semana. Desde tercer curso, las clases solo a la tarde. Los estudiantes comenzaban a trabajar.

E – ¿Qué era lo que persistía en la estructura docente académica?

R – Siempre existió una falta de articulación entre asignaturas teóricas, tecnológicas y el diseño como síntesis de conocimientos

E – ¿Cómo encaraban el curso de taller de proyectos? ¿Cuáles eran los ejercicios de proyecto?, ¿Cuáles eran las premisas?

R – Siempre se partía del análisis de actividades. Había todavía mucha influencia de la carta de Atenas con su división de la ciudad en habitación, trabajo, recreación y circulación. 5ºy 6º curso hacían diseño urbano, y se hablaba del taller vertical que en realidad nunca fue tal. Se proyectaba con “temas” de mayor o menor complejidad según los cursos. Sin casi ninguna atención preferencial hacia el contexto.  Las premisas eran simples, programas, metros cuadrados, y propuestas constructivas viables.

E – ¿Cómo dibujaban?, ¿Qué dibujaban?, ¿Cuáles eran los métodos predilectos para representar, visualizar las ideas, los proyectos?

R – Dominábamos el dibujo a lápiz y a tinta china. Los rapidograf, habían hecho su aparición en el mercado con sus diferentes grosores de plumas, sustituyendo al plumín y al tiralíneas. Las perspectivas se representaban a color o a tinta negra con aguadas. La acuarela era el medio más frecuente de aplicación de color, pero muy pocos la manejaban con destreza. A un estudiante de arquitectura nunca le podían faltar 5 cosas: papel manteca, minas de diferentes grosores, 3 números mínimo d rapidograf, cartulina estrella semi-porosa y cartulina warthmann. Y todo era muy caro.

E – ¿Qué arquitectos admiraba usted en su época de estudiante?

R – A Frank Lloyd Wrigth. Y Mies Van der Rohe. Y nunca dejé de admirarlos.

E – ¿Realizaron algún viaje de estudios al interior o al exterior del país?

R – El único que recuerdo es el que realizamos a Trinidad y Jesús cuando hicimos el primer relevamiento de las Ruinas Jesuíticas acompañados del ministro de Turismo, algunos profesores y el padre B Meliá. Estábamos en 6ª curso.

E – ¿Recibían visitas de otros arquitectos del exterior?

R – La primera que recuerdo fue la del arquitecto Llorente, del Uruguay. Fue la mejor clase de Historia de la Arquitectura que escuché. Y más adelante la visita, el seminario y taller de Nelson Bayardo. Se puede hablar de un antes y un después de la facultad de Arquitectura a partir de su visita. Fue una experiencia muy importante. Nos marcó a todos.

E – ¿Algún profesor, usted o algún otro compañero participó de algún congreso de arquitectura internacional o regional durante la facultad?

R – Sí. Estaban los congresos Panamericanos. Recuerdo uno en el año 69 o 70 que se hizo en Asunción. Y otros en Buenos Aires.

Había otros congresos, al que asistían algunos profesores, pero no recuerdo cuales eran. Siempre eran los mismos, lo más probable a vacacionar pagados por la facultad.

E – En las clases, con sus profesores y compañeros ¿Hablaban de la arquitectura moderna?, ¿Qué le llamaba la atención de ella? ¿Qué decían de ella?

R – Solo se hablaba de la Arquitectura moderna. No recuerdo haber escuchado la palabra “Patrimonio” en toda la carrera. Intuitivamente lo sabíamos y cuando fuimos a relevar las ruinas fuimos conscientes del tesoro que estaba escondido bajo un metro de escombros. Pero la tendencia era demoler lo antiguo porque no tenía ningún valor y reconstruir la ciudad con Arquitectura moderna (o modernizada). En general lo único que se modernizaba eran las fachadas. Se hablaba de la Arquitectura moderna más como representativa de valores funcionales y formales, pero no estaba instalado el concepto de “lenguaje”. Teníamos frente a la facultad un excelente ejemplo de modernidad que era la Biblioteca Nacional. Solíamos representarla en clase de dibujo, pero sin analizar la esencia del proyecto. El Hotel Guaraní y El Colegio Experimental Paraguay Brasil, nunca fueron estudiados a pesar de ser excelentes ejemplos de Arquitectura moderna. Fue con la venida de Bayardo que comenzamos a estudiarlos.

E – ¿Cuál fue su proyecto final de carrera?

R – Hacíamos la “Carpeta” desarrollando un proyecto de 4º curso. Yo tenía una Terminal de Ómnibus para Puerto Presidente Stroessner. (Hoy Ciudad del Este). Era un edificio muy simple. Muy realista digamos.

E – ¿En qué año egreso de la facultad?

R – Terminé de cursar a mediados de 1973, y tardé tres años en entregar la Carpeta. Mi título es de 1976.

E – ¿Tuvo alguna experiencia de trabajo particular o en colaboración con otros durante sus estudios?

R – Fui dibujante de perspectivas desde tercer curso hasta muchos años después de finalizar la carrera. Los perspectivitas éramos muy cotizados. Eso me dio la posibilidad de trabajar para varios estudios de Arquitectos y colaborar con ellos.

E – ¿Durante sus años de estudiante participó o colaboró en algún concurso?

R – En casi todos los que había. Mi participación se limitaba a las perspectivas, pero desde allí trabajaba en estrecha colaboración con los proyectistas.

E – ¿Cómo era el ambiente de la construcción en la ciudad cuando acabó la carrera?

R – Se abrían las puertas doradas de Itaipú.  Según Bartolomé Meliá, lo peor que le sucedió al Paraguay después de la Guerra Grande. Muchos cargos públicos a ser llenados, no siempre en función a la capacidad sino a la filiación política. Dinero fácil, mucha ostentación. Una arquitectura representativa de una sociedad emergente. Y una ciudad austera pero digna, que se diluyó en una marea constructiva de dudosa calidad. Salvo excepciones.

E – ¿Cuáles fueron sus primeros encargos al acabar la carrera?, ¿Cuáles eran los desafíos que se proponía con los clientes?

R – Cuando dejé de hacer perspectivas para otros estudios, formé con mi compañero de vida y profesión, Publio Fernández un estudio donde su experiencia y sensibilidad constructiva hicieron la mayor parte. Aprendí mucho con él. No lo suficiente, sin duda. Me costó mucho seguir sola. Quizás mi aporte fue una cierta sensibilidad hacia el espacio y una capacidad de negociar con los clientes. Nuestro estudio nunca tuvo grandes encargos, y algunos que podían serlo no tuvieron final feliz porque no conseguíamos negociar la dirección de obra. Pero creo que hicimos buena arquitectura doméstica. Poníamos el mismo empeño en diseñar la reforma de una muralla o un portón que en un proyecto de muchos metros cuadrados. Nos gustaba llegar al detalle constructivo cuidadoso, bien realizado.

E – ¿Cómo era la relación de trabajo con sus colegas de la facultad?

R – A los perspectivistas nos conocían todos y nos respetaban mucho. De nuestras manos y nuestro aporte dependía en gran medida el éxito o fracaso de sus emprendimientos.

E – ¿Con quién trabajó o formó equipo en sus inicios?

R – Trabajé con el Arq. Carlos López Urbieta.  Acompañé el proceso de la Urbanización San Bernardino Country club y otros emprendimientos

E – ¿Usted se dedicaba solo a los proyectos o también de la construcción?

R – Siempre me gustó más el trabajo de gabinete. Pero hay que construir para no perder el hilo del proceso. Cuando me toca hacerlo, busco alianzas estratégicas. El solo hecho de no hablar guaraní muchas veces me deja fuera de combate.

E – ¿Participo de algún concurso de arquitectura?, ¿Qué resultados tuvo?, ¿Se tenían en cuenta los concursos?

R – Siempre como perspectivista, mi nombre figuró en muchos concursos ganados o premiados. Como estudio participamos en concursos privados. A veces ganamos, y no se llevó a cabo el emprendimiento. A veces perdimos. Pero a decir verdad fueron pocas veces las que participamos.

E – ¿Cuáles eran los materiales de construcción usuales en sus inicios como profesional?, ¿con que criterios elegía usted los materiales de construcción para las obras?

R – La madera, abundante, de buena calidad y precio razonable. El ladrillo, el hormigón armado. En general elegíamos materiales que pudieran ser manejados con sistemas artesanales. No había muchas opciones para las terminaciones. Cuando empecé a trabajar, los pisos de granito empezaban a ser sustituidos por la cerámica. No se conseguía en el mercado más que una sola marca y color.  lo mismo sucedía con la iluminación. Había que desarrollar la creatividad con lo que se tenía mano. Y siempre algunos lo hacían mejor que otros, y a veces en nuestro caso, con recursos muy limitados.

E – ¿Realizo viajes?, ¿Qué ciudades visitó?, ¿Qué le llamaba la atención de las ciudades que visitó?

R – En primer curso viajé a Santiago de Chile con un grupo que formamos en la facultad a participar del primer concurso de la Canción Universitaria Latinoamericana. De puro aventurera, porque no sabía cantar. Pero es otra historia. Quedé impactada por la buena Arquitectura y por el nivel de los estudiantes de Arquitectura.

Viajé mucho menos que otros colegas, pero reconozco que se aprende mucho recorriendo ciudades. Me gustan las ciudades pequeñas, que cuentan historias en su recorrido. Siempre trato de caminar y me interesan más los lugares que los edificios.

E – ¿Qué aspecto de la arquitectura más le atraía?

R – La escala, y los conjuntos que guardan entre si una relación armónica donde la calle y los edificios forman un todo. Creo que los antiguos lo hicieron mejor que los modernos, por eso encontré mucho placer en recorrer ciertas ciudades en México como san Miguel de Allende, y la Habana vieja en Cuba, y varias otras ciudades en España y Portugal. Pero tiene que sobrar dinero para viajar, y no siempre es posible.

E – ¿Cómo encaraba usted los proyectos que le pedían?, ¿Cuáles eran los pasos que seguía antes de realizar los proyectos?

R –  Siempre con respeto por el entorno natural y construido. Era clave un buen relevamiento de la situación y una correcta interpretación del usuario y su modo de vida

E – ¿Podría definir qué tipo de arquitectura realizaba?

R – Una arquitectura con especial acento en la integración entre interior y exterior

E – ¿A quién o a quienes considera usted más influyentes en su manera de hacer arquitectura?

R – Admiré desde siempre a Cesar Luis Carli, y a Horacio Baliero. Al tucumano Sacriste, a los brasileños Affonso Eduardo Reidy y Severiano Porto, y al colombiano  Rogelio Salmona. Pero me inspiré mucho en lo que ellos dicen sobre la buena Arquitectura.  No soy de mirar tantas imágenes. Me gusta leer. En Asunción, a José Puentes y desde luego a Publio Fernández.

E – ¿Qué obras de otros arquitectos son ejemplares para usted?

R – No voy a hablar de las nuevas generaciones, porque lo ejemplar necesita el paso del tiempo para su verificación- Aquí, hablaría de Homero Duarte y José Luis Escobar y en otras latitudes Tadao Ando. Los primeros, por lo intemporal de su arquitectura y el segundo, por el manejo del silencio y las pausas.

E – De acuerdo con su experiencia profesional, ¿Qué criterios considera usted orientan –o deberían orientar- la profesión del arquitecto?

R – En este tiempo, la preservación de la calidad de vida- El medio ambiente es el paradigma del siglo XXI. Pero ya no se puede volver atrás el reloj del tiempo. Si la tecnología es responsable del deterioro ambiental, el progreso solo puede llegar con una mayor y mejor tecnología. Es el gran desafío del futuro.

E – ¿Se dedicó a la enseñanza?, ¿Qué asignaturas?

R – Si, 28 años. Proyecto en cursos iniciales, y en los últimos 5 años Teoría de la Arquitectura

E – ¿Cómo eran sus clases?

R – Eso lo pueden responder mejor mis alumnos.

E – ¿Escribió sobre sus obras o sobre obras de otros?

R – Alguna vez sobre alguna obra nuestra y sobre la de otros, dos artículos en 30-60 y en la presentación de la Bienal de Cádiz, cuando fui delegada por Paraguay. Fui jurado en muchos concursos de Arquitectura lo que me llevó a escribir memorias sobre los ganadores.

 

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